Este espacio nace para recordar que nuestra historia, nuestras memorias y nuestras estaciones internas tienen un lenguaje propio que, cuando se escucha, se convierte en guía.
El cuerpo, la psique y los ciclos naturales se integran para acompañar a cada mujer en su propio proceso de reconexión.

Aquí, el tiempo se vuelve más lento y la experiencia toma forma en un círculo donde las mujeres pueden explorar su interior, comprender sus ritmos y reconocer la sabiduría que ya habita en ellas.
A través del trabajo con el cuerpo, la respiración, la creatividad y el movimiento, acompañamos la integración de lo que se ha quedado suspendido: emociones, patrones, intuiciones y partes internas que buscan ser miradas.
En Ímera Sagrada conectamos con la ciclicidad femenina como un mapa:
la primavera interna que impulsa nuevas ideas en su florecimiento,
el verano que brilla, expresa y expande,
el otoño que invita a soltar,
y el invierno que acoge el silencio y la introspección.
Cada estación trae una medicina distinta y una oportunidad de escucha profunda.
Desde esta perspectiva, el útero —físico o energético— se convierte en un centro de percepción, creatividad y memoria. Es desde ahí donde acompaño a cada mujer a reconocer sus propias raíces, a cultivar presencia y a abrir espacio para lo nuevo.
En cada encuentro, proponemos prácticas que integran movimiento consciente, rituales simbólicos, exploración emocional, arte y reflexión, sembrando semillas que permiten recordar quiénes somos más allá de las historias, los patrones y las capas.
Ímera Sagrada es un espacio desde lo no idealizado, sino desde lo auténtico.